NUEVOS DESCUBRIMIENTOS SOBRE Varroa destructor

Sandra Lobato y Patricia Combarros (Línea de trabajo “Patología apícola” de la AEA) 17/10/2019

Varroa destructor se considera el principal factor que a nivel individual promueve la pérdida de colonias de abejas Apis mellifera en todo el mundo [1]. Además del efecto directo que ejerce, sobre el desarrollo y la morfología de las abejas, al alimentarse de los estadios inmaduros (larvas y pupas) y de los individuos adultos, se ha demostrado que Varroa es vector de al menos 5 virus debilitantes de las colmenas y que, potencialmente, puede transmitir otros 13 más que se encuentran normalmente en las colonias de abejas.

Tradicionalmente se asumía que, al igual que una garrapata se alimenta de la sangre de su hospedador, el ácaro Varroa destructor se alimentaba de la hemolinfa de las abejas a las que parasitaba. Sin embargo, una investigación desarrollada en EE.UU. y publicada a principios de este año, ha demostrado que el parásito Varroa destructor no se alimenta de la hemolinfa de las abejas, sino que su principal fuente de alimento son los cuerpos grasos [2]. Los cuerpos grasos constituyen un órgano rico en nutrientes donde se lleva a cabo la síntesis primaria de proteínas de la abeja, pero además juega un papel esencial en la regulación hormonal, la respuesta inmune y especialmente la desintoxicación de pesticidas [2].
El planteamiento de este trabajo de investigación se basó en varias evidencias: − Varroa destructor tiene un aparato bucal adaptado a la alimentación de tejido semisólido, carecen de características esenciales asociadas con la alimentación de hemolinfa. − La hemolinfa es un alimento poco nutritivo para la Varroa y que no podría permitirle mantener sus tasas de crecimiento y multiplicación. − Las sustancias de desecho excretadas por el parásito (guanina) se asocian generalmente con dietas ricas en proteínas y limitadas en agua, algo que resulta contradictorio teniendo en cuenta la composición de la hemolinfa.
El estudio se llevó a cabo en varias etapas. En un primer ensayo los investigadores intentaron dar respuesta a la siguiente pregunta: ¿En qué zonas del cuerpo de la abeja se fija el ácaro para alimentarse? Los resultados obtenidos con esta prueba fueron muy interesantes. La mayor parte de los ácaros (95,2%) se localizaron en el metasoma de la abeja y de ellos un elevado porcentaje (88,5%) en la región abdominal (Figura 1). Dado que ésta es principalmente la localización del cuerpo graso en las abejas adultas, este hecho lleva a pensar que Varroa no se alimenta de hemolinfa, ya que, de ser así, sus lugares de fijación a la abeja serían aleatorios (la hemolinfa circula por todo el cuerpo) y no localizados en zonas concretas.

Varroa se encontró fijada preferiblemente en las zonas de la abeja donde se localizan los cuerpos grasos

Figura 1. Localización de Varroa en el cuerpo de una abeja adulta (Adaptado de Ramsey y col., 2019 [2])

Además, con microscopía electrónica se analizaron las heridas provocadas por Varroa y se observó la presencia de restos digeridos del cuerpo graso. Por otro lado, se confirmó que los puntos de alimentación del ácaro estaban contaminados por bacterias que pueden ejercer una acción patógena sobre las abejas bajo determinadas circunstancias [3,4].

A pesar de las evidencias observadas, para verificar los hallazgos obtenidos, la siguiente pregunta planteada fue ¿Se puede confirmar de otra forma la alimentación de Varroa a partir del cuerpo graso? Para dar respuesta, los investigadores abordaron otro ensayo que consistió en teñir los dos tejidos de la abeja objetivo de este estudio con colorantes fluorescentes diferenciales: rojo para el cuerpo graso y verde para la hemolinfa.
Los resultados obtenidos mostraron que en los ácaros estudiados predominó la presencia del fluorescente rojo indicando una mayor alimentación con cuerpo graso. En ninguno de los ácaros predominó la fluorescencia verde. Para validar aún más los resultados de este estudio, se alimentó a un subconjunto adicional de abejas con sólo uno de los dos tintes fluorescentes diferenciales. El intestino y el recto de los ácaros que se habían alimentado sólo de abejas teñidas con el fluorescente rojo (marcador del cuerpo graso) emitían una señal robusta de intensidad suficiente para ver claramente la forma del sistema digestivo de los ácaros.
Estos ensayos dentro del estudio proporcionan evidencias de que Varroa consume tejido graso del cuerpo cuando parasita a las abejas melíferas adultas. Teniendo en cuenta esto, la última pregunta presentada fue ¿Es el cuerpo graso un requerimiento dietético que afecta a la supervivencia y el estado físico de Varroa durante la fase reproductiva? Para responder a esta cuestión, los autores del estudio desarrollaron un bioensayo que proporcionó una dieta con tejidos del huésped (hemolinfa: cuerpo graso), en distinta proporción durante la fase reproductiva de Varroa (100%: 0%, 75%: 25%, 50%: 50%, 25%: 75%, 0%: 100% y un control sin
alimentación). Los ácaros alimentados sólo con hemolinfa tuvieron una supervivencia similar al control sin alimentación (en torno a 2 días), mientras que cuanto mayor contenido en cuerpo graso tenía la dieta, mayor supervivencia del ácaro y mayor ovoposición se observó.
Para los que os atreváis con el inglés, os invitamos a leer el artículo original resultado del trabajo llevado a cabo por Samuel Ramsey y el grupo de investigadores de Maryland (Varroa destructor feeds primarily on honey bee fat body tissue and not hemolymph).
Esperamos que toda la información sea de vuestro interés.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Rosenkranz, P.; Aumeier, P.; Ziegelmann, B. Biology and control of Varroa destructor. J. Invertebr. Pathol. 2010, 103, S96–S119.
  2. Ramsey, S.D.; Ochoa, R.; Bauchan, G.; Gulbronson, C.; Mowery, J.D.; Cohen, A.; Lim, D.; Joklik, J.; Cicero, J.M.; Ellis, J.D.; et al. Varroa destructor feeds primarily on honey bee fat body tissue and not hemolymph. Proc. Natl. Acad. Sci. 2019, 116, 1792–1801.
  3. Budge, G.E.; Adams, I.; Thwaites, R.; Pietravalle, S.; Drew, G.C.; Hurst, G.D.D.; Tomkies, V.; Boonham, N.; Brown, M. Identifying bacterial predictors of honey bee health. J. Invertebr. Pathol. 2016, 141, 41–44.
  4. Burritt, N.L.; Foss, N.J.; Neeno-Eckwall, E.C.; Church, J.O.; Hilger, A.M.; Hildebrand, J.A.; Warshauer, D.M.; Perna, N.T.; Burritt, J.B. Sepsis and Hemocyte Loss in Honey Bees (Apis mellifera) Infected with Serratia marcescens Strain Sicaria. PLoS One 2016, 11, e0167752.

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