Contra la obligatoriedad de tratamiento para varroa

Autor del texto: Pablo de Miguel Riestra

España es el primer productor de miel de Europa con más de 30.000 toneladas anuales. Esto es debido a sus óptimas condiciones geoclimáticas, a una tradición arraigada desde muy antiguo y a una marcada profesionalización del sector, muy superior al resto de Europa. Esta profesionalización de los apicultores ha permitido además la producción de mieles de gran calidad, muchas de ellas diferenciadas en varias denominaciones de origen o indicaciones geográficas que realzan su valor gastronómico y aportan valor añadido. Sería deseable que este país siga ejerciendo un liderazgo no sólo en volumen sino también en calidad, y esto requiere necesariamente un replanteamiento sobre el actual uso rutinario, obligatorio, de medicamentos en la colmena.
varroa

La Asociación Española de Apicultores juzga necesario un cambio en la normativa legal referida al Programa nacional de lucha y control de las enfermedades de las abejas de la miel, establecido por medio del Real Decreto 608/2006, de 19 de mayo. Un cambio que consiste en eliminar la obligatoriedad de tratamiento medicamentoso anual.

Dice dicha norma en su exposición de motivos que, en relación al ácaro Varroa destructor, “con los conocimientos y medios actuales no se puede erradicar, por lo que es necesario realizar tratamientos de forma sistemática”. En el artículo 4 continúa “el programa tiene como objetivo que las explotaciones apícolas mantengan a las colonias de abejas de la miel con un nivel sanitario adecuado”, y en el 6 termina con que “se realizará, al menos, un tratamiento obligatorio al año, con el contenido del anexo II (es decir, “con un medicamento veterinario bajo la supervisión del veterinario de explotación, o del veterinario habilitado o autorizado”).

Ha sido muy positiva la introducción de la figura del veterinario de explotación, que garantice un uso adecuado de los medicamentos. También es positiva la vigilancia permanente a que alude el artículo 7, que tal vez debería concretarse más en el sentido de que todo apicultor sea consciente de la obligatoriedad de comunicación de cualquier foco de enfermedad de particular gravedad o virulencia con peligro de contagio para la población animal doméstica o silvestre, y de mantener el buen estado sanitario de su colmenar (art. 5 y 16 de la Ley de Sanidad Animal).

Sin embargo, esta supervisión veterinaria no tiene por qué ir unida a la obligatoriedad de tratamiento sistemático con medicamentos, sino que debe abrirse la puerta a otros sistemas de control de la población de Varroa en la colmena que no pasen por la introducción de productos químicos en la colmena.

La varroasis (el RD usa el término varroosis) es en la actualidad una enfermedad de carácter endémico. El tratamiento obligatorio NO conduce a la disminución de su enorme prevalencia. Tan sólo disminuye momentáneamente las cargas parasitarias, pero ni mucho menos garantiza “un nivel sanitario adecuado”, como argumenta el Real Decreto, y tampoco garantiza la viabilidad de las colonias. Muchas, de hecho, sucumben pese a haber sido tratadas. No estamos solucionando el problema sino tan sólo prolongándolo en el tiempo. Tal vez empeorándolo (parte de la comunidad científica considera que el ácaro se ha hecho más fuerte gracias a la presión adaptativa a que le han sometido acaricidas como el fluvalinato, amitraz, cumafos o flumetrina). Si no enfrentamos el asunto de otra forma estaremos condenados a seguir medicando indefinidamente, cada vez con nuevas moléculas a las que los parásitos se hacen tolerantes con rapidez. El Real Decreto 608/2006, tal como está redactado, obliga al uso de estas sustancias y ha propiciado incluso que las ayudas que recibe el sector se destinen en gran medida a sufragar el coste de los medicamentos. Esta política resulta incomprensible si tenemos en cuenta los esfuerzos que, por otro lado, agricultores y ganaderos, y la propia administración nacional y europea, dedican a la implantación de la lucha integrada contra plagas, la reducción del uso de plaguicidas y antibióticos en cultivos y ganaderías y la ausencia de residuos en los alimentos.

La AEA no concibe la producción de miel, polen o propóleo, productos colmados de propiedades saludables, basada en el empleo de venenos. Si lo estamos haciendo ha de ser exclusivamente por una necesidad coyuntural, inmediata, pero a la vez debemos trazar un objetivo de futuro libre de medicamentos, y caminar hacia esta meta. Debemos trazar una estrategia de abandono paulatino de medicamentos, al menos de su uso rutinario.

El tratamiento generalizado, por otra parte, distorsiona el proceso de selección natural para que los insectos desarrollen sus propios mecanismos de defensa o adaptación al parásito. Este ha sido siempre, y debe seguir siéndolo, un pilar fundamental de toda práctica ganadera: propiciar la perpetuación de los individuos mejor adaptados. Un creciente número de experimentos en diversos países, y también contados proyectos piloto debidamente autorizados en España, están obteniendo resultados positivos, entendidos como la supervivencia de un porcentaje mayoritario de colmenas tras varios años sin tratamiento. Todos basan su éxito en la intrínseca capacidad de los insectos, también las abejas, de adaptarse a los cambios. A través de ciclos de colapso y regeneración, las colonias supervivientes serán capaces de reemplazar a las poblaciones que han caído. Sólo hemos de darles la oportunidad de hacerlo, y fomentar la multiplicación de los colmenares a partir de los genotipos que han mostrado más resistencia al ácaro. Esto no va a ocurrir de forma inmediata, pero está claro que es la hora de iniciar el camino. Debemos eliminar la cortapisa legal que impide tomar la iniciativa a los apicultores que comparten esta inquietud. Es la única forma de que el pool genético de nuestra abeja ibérica se vaya adaptando paulatinamente a Varroa.

El propósito actual del tratamiento no es ya sanitario sino más bien económico. Los apicultores no tratan para librarse de la enfermedad, puesto que el estatus epidemiológico de la misma permanece inalterado. Los productores tratan para que las pérdidas sean menores. La modificación legal propuesta no debe implicar un cambio de manejo para aquellos productores que no estén de acuerdo, no se sienten capaces de iniciar un programa de abandono de los medicamentos, o no quieren asumir el potencial riesgo de perder un mayor número de colonias. Éstos podrán seguir tratando bajo la supervisión de su veterinario de explotación.
Sin embargo, debe abrirse una puerta para que algunos apicultores puedan iniciar otro camino de manejo sanitario, también bajo supervisión de su veterinario. Ello acabará redundando en beneficio de todos.

En definitiva, la pujante trayectoria del sector apícola español, particularmente en lo que se refiere a la calidad de sus productos, no debe significar inmovilismo o inacción sino ser críticos y seguir siempre avanzando hacia mejor. Debemos llegar a tener colmenas sin productos químicos extraños a las abejas. Ese es el objetivo. Hay que trabajar en ello y la modificación legal propuesta es sólo un paso en este sentido.

2 Comments

  1. Yo estoy de acuerdo con que los tratamientos no sean oblogatorios o como minimo se dejasen zonas aisladas mas de 3 km de apiarios cercanos (islas apicolas) donde no se debería tratar, para ver si se pueden realizar seleción de abejas resistentes en esas islas apicolas. Si se consiguesen en las islas tasas de mortalidad similas a las existentes en el reto de la cabaña trtada ir ampliandola a los apiarios cercanos.

    1. Yo tengo abejas resistentes y no tengo la necesidad de ninguna isla apicola.
      A veces llegan colmenas en temporada a centenares, pero normalmente se las llevan antes que baje completamente el nectar, por lo que mis abejas no entran en esas colmenas y no tengo problemas.
      El indice de mortandad es inferior a las colmenas tratadas, pues tienen una resistencia extra mientras las colmenas tratadas si te descuidas enseguida se mueren unas cuantas y has de ser muy constante.
      tambien se fecundan con otros zanganos, pero eso no parece afectar a la resistencia, no se si son porque las abejas aprenden el comportamiento o porque los genes responsables van ligados al adn mitocondrial.

      Esto es un gran punto a favor porque de no ser asi, no habria tanta gente hoy dia con abejas resistentes.

      Segun algunos estudios, la produccion de miel suele ser muy baja cuando se seleccionan abejas resistentes, pero en mi caso la produccion es bastante normal, yo diria que a proporcion al trabajo e inversion es alta y compensa de sobra, asi que supongo que estos datos sobre bajas producciones debe ser en los periodos iniciales adaptativos.

      Las abejas sin tratamientos son muy longevas y no es normal las tipicas muertes invernales de los colmenares con tratamientos y jarabes, el jarabe es otro factor en la baja longevidad y en invierno, lo que mas se necesita son abejas longevas para compensar la cria y tener un inicio con fuerza despues de la invernada.

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